Antiguo Casino de Ciudad Real

Ciudad Real, la muy noble y muy leal

La fundación de la ciudad por Alfonso X

Nunca una ciudad ha podido presumir tanto de sangre azul como Ciudad Real, ya que hasta su nombre nos recuerda constantemente por quién y por qué fue fundada esta población.

No se puede decir que su nacimiento fuera fácil, ya que estuvo marcado por la amarga derrota de Alarcos, y su macabro recuerdo ejerció una poderosa influencia en la decisión de trasladar el proyecto original de la ciudad al lugar conocido como Pozuelo Seco de Don Gil, donde un rey sabio, Alfonso X, erigió en 1255 un enclave no exento de polémica, ya que lo hacía en el corazón mismo de los territorios gestionados por la Orden de Calatrava, y en oposición a su recién fundada capital, Almagro.

Así pues, si su nacimiento fue difícil, su desarrollo no fue menos espinoso.

Las confrontaciones entre culipardos o churriegos

Extranjera en su propia tierra, la ciudad pronto se vio vigilada y hostigada por la fundación calatrava de Miguelturra, con quién no solo se enfrentó en el campo de batalla en el pasado, sino que aún en la actualidad mantiene cierta rivalidad, aunque las flechas y espadas hayan dado paso a improperios más o menos cómicos, como culipardos o churriegos.

Sin embargo, esta tensión, lejos de entorpecer el desarrollo de la ciudad, propició la creación de sus principales edificios e instituciones, como la Chancillería Real o el Tribunal del Santo Oficio, gracias a la intercesión de la Corona para mantener el equilibrio.

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La Puerta de Toledo, emblema de la ciudad

Así, entre los siglos XIII al XV, Ciudad Real se ve rodeada de una poderosa muralla flanqueada por 130 torreones y 8 puertas, de las cuales hoy solo conserva la denominada Puerta de Toledo, símbolo de la ciudad y aún de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Puerta de Toledo, Ciudad Real

Además, se construye uno de los templos más emblemáticos, la Iglesia de Santiago, donde destaca el contraste entre el sobrio exterior y la decoración mudéjar de su armadura, recientemente restaurada.

De su patrimonio también destacan…

La actual Catedral también se genera en esta época, gracias a la devoción demostrada a la aparición de la Virgen, que aquí se venera bajo la advocación del Prado. Se trata de un edificio de traza gótica de una sola nave, con un amplio rosetón a los pies que guarda gran similitud con el de la ermita de Alarcos, y cuyo principal atractivo es sin duda el magnífico retablo barroco del altar mayor realizado por Giraldo de Merlo.

Catedral de Ciudad Real

Y por último, rematando está época de bonanza, se edifica la Iglesia de San Pedro, quizás el templo más interesante de la ciudad, donde destaca la Capilla de los Coca, lugar de enterramiento del Chantre de Coria y confesor de Isabel la Católica, Fernando de Coca.

Personajes como éste y como Hernán Pérez del Pulgar, llamado el de las mil hazañas, junto con las instituciones antes mencionadas, prometían un gran futuro a Ciudad Real hasta que el final de la Reconquista y la muerte de los Reyes Católicos la sumió en su etapa más oscura, donde tuvo que sufrir incluso la humillación de verse sustituida en la capitalidad por su gran rival, Almagro, en el siglo XVIII.

A pesar de ello, a partir del siglo XIX comienza un lento desarrollo motivado por la llegada del ferrocarril que culmina en la actualidad con el afianzamiento de nuevas instituciones como la Universidad o el Tren de Alta Velocidad, que le devuelven su estatus de ciudad, otorgado por Juan II en 1420 con la leyenda “Muy Noble, Muy Leal”.


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